Por: El Iconoclasta

Cuando uno va a la Municipalidad de Piura a hacer alguna gestión, lo primero con lo que uno se topa es con el desconcierto (por dónde empezar) luego viene la odisea (la infinidad de cosas por hacer) y finalmente la resignación de allanar el camino para conseguir el objetivo tan deseado (léase: pagar “la cutra “a tutilimundi).

Vaya usted a la Municipalidad, recorra sus oficinas desde el primer piso hasta el noveno piso dribleando parásitos y enseres (ya ni entre ellos caben) e interactúe con los empleados y funcionarios y al bajar terminará no sólo con sus piernas agarrotadas, sino también su alma, su vida y sus bolsillos. Está usted ante la maldita burocracia que todo lo entorpece y todo lo corrompe.

Es tanta la cantidad de zánganos e inútiles que trabajan ahí, que la administración municipal se torna en algo totalmente ineficiente y paquidérmico a causa del papeleo, la rigidez y las formalidades superfluas. Encima, cuando uno va a ejecutar un trámite, el analfabeto que tienes al frente, se cree “ la gran cosota “ y con aires de superioridad, te mira de pies a cabeza ( tratándote como si fueras un idiota ) para finalmente mandarte al desvío sino sueltas “ la tuya “. Esa es la verdad monda y lironda de la maldita burocracia municipal.

Y, a pesar de todo esto, Rogelio Carillo el parásito dirigente del Sitramunp, bien suelto de huesos, amenaza con que con la estabilidad laboral y el acuerdo de los pactos colectivos no hay que meterse. Mejor dicho nos está diciendo que no nos metamos con ellos porque su marca es la de ser intocables. Que si nos metemos con ellos, ya perdimos. Y, hablando en criollo, así es como se desarrollan a diario las cosas en ese elefante blanco.

En otras palabras, este imbécil pretende que los 50 millones de soles que les pagamos (en sueldos y salarios) para que nos hagan la vida a cuadritos, se tienen que seguir pagando sí o sí hasta sus últimos días.

Por eso es que siempre se ha dicho que la burocracia es sinónimo de obsceno, de ineficiente, de inútil y de sucio. La mayoría de los burócratas, por lo general, son perversos, abusivos y ladrones. Zánganos sin oficio ni beneficio. Hablando en cristiano: son unas tremendas ratas, sin ofender a éstas, por supuesto.

Y este orden de cosas, obviamente, no puede seguir así. Con toda esa burocracia inútil, parásita y corrupta nunca podremos salir adelante. Prácticamente, algo más del 60 % del presupuesto municipal se va en pagarle a tanto haragán. Y no hay derecho carajo.

El nuevo alcalde que entre a partir de enero, tendrá que extirpar, a por lo menos el 50 % de la masa laboral ociosa que medran ahí. Hay que otorgarles beneficios para que se larguen. Y a esos jueces malditos que basados en criterios “económicos “siempre devuelven a los despedidos a su trabajo hay que capacitarlos en derecho laboral para que no nos sigan perjudicando ni jodiendo.

Si no somos capaces de acabar con la maldita y detestable burocracia, jamás podremos, siquiera, soñar con una Piura mejor. Así de simple. Esa es la agenda del próximo gobernante municipal: extirpar ese tumor cancerígeno que se llama democracia.

Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de Piura News.

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